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  Si bien es cierto que al nacer el bebé, la
mamá es quien lo amamanta y forja el vínculo primario con el niño y que ésta es
una actividad en la que el padre no participa, también lo es que la forma en
que los padres se compenetran con su hijo/a comienza a establecerse desde que
ambos progenitores desean tener al bebé. Luego, el padre se va haciendo
partícipe de todo lo que sucede con el embarazo y más adelante comparte los
cuidados del bebé. 

Lo importante es que el hombre esté presente.

Según la psicóloga Esther Yedid: “la mamá debe
dar al padre la oportunidad de conocer al bebé, de equivocarse y de hallar las
mejores maneras de adaptarse a las necesidades del niño/a, porque todos los
elementos alrededor del bebé son estímulos, retos para él. 
Y en la medida que
éstos sean significativos tendrá un abanico de posibilidades.

 

    Cuando el
niño/a se acostumbra a relacionarse con uno solo de sus progenitores, por lo
general la madre, sus posibilidades de aprendizaje y de adaptación se va
reduciendo. En cambio, si también cuenta con el estímulo del papá, aumentan sus
oportunidades de crecimiento interno en áreas como el lenguaje, las actitudes y
las decisiones”.

gugu.jpg    Por otra
parte, la imagen tradicional que se tiene del padre no permite a muchos hombres
acercarse plenamente a sus hijos. En otras palabras, el padre es visto como
proveedor y como autoridad. El amor, en cambio, se considera una característica
materna. Ello ha provocado que muchos hombres abandonen su parte emocional,
porque lo débil, lo blando, lo cariñoso “es femenino”. Este modelo se ha
flexibilizando, aunque todavía no ha desaparecido.

He aquí algunos TIPS que
pueden facilitar tu acercamiento como padre con tu hijo o hija:
 

  1. Reconoce tus propias emociones, lo que estas sintiendo en torno al
    nacimiento de tu hijo/a y platícalo con tu pareja.
     
  2. Entiende que el primer periodo de enamoramiento del niño es con su mamá,
    por los cuidados que recibe y que esto es básico. Por lo tanto, debes ser
    lo más paciente y tolerante posible.
  3.  Vincúlate con el bebé desde que la madre queda embarazada: háblale,
    léele en voz alta, cántale… lo que resulte más cómodo para ti.
     
  4. El bebé necesita tiempo para
    conocerte y lograr reconocerte. Por ello es necesario que pases la mayor
    cantidad de tiempo posible con tu pequeño/a desde que nace. Esta
    convivencia es la que irá configurando la relación entre ustedes dos.
  5. Llega relajado con el bebé porque
    el estrés puede generar el rechazo de tu niño.
  6. Las caricias y en general, el
    contacto físico, nos permiten pertenecer, vincularnos, recibir y dar cariño,
    porque es la forma en que trasmitimos amor. Por ello, en la medida en
    que te sientas cómodo con tu hijo/a, le transmitirás mensajes de amor y
    éstos serán mejores en la medida en que sean más constantes.
  7. Los bebés tienden a explorar todo
    su entorno. Cuando el papá se deja que lo toquen, lo acaricien, en fin lo
    explore su bebé, se sentirá más seguro y confiado en la relación.
     
  8. Por muy frágil que pueda parecer la
    criatura, lo mejor es cargarla siempre que no esté dormida, cámbiala de posición
    en la cuna, trasládala con delicadeza.
  9. Ya en edad preescolar, el niño/a
    puede ofrecerle al padre la ocasión de compartir una actividad  que
    fomente un desarrollo físico equilibrado, mayor resistencia, buen equilibrio,
    que mejore la autoestima y la socialización. Es importante que la actividad
    escogida por la hija/o te guste, para que la compartas con alegría o, al
    menos, sin disgusto.



La mejor manera de decir cuánto quieres a tu
hijo/a es cuidándolo, tratándolo bien.