Quiero que sepas una cosa.

Tú sabes como es esto:

Si miro

La luna de cristal, la rama roja

Del lento otoño en mi ventana,

Si toco

Junto al fuego la impalpable ceniza

El arrugado cuerpo de la leña,

Todo me lleva a ti,

Como si todo lo que existe,

Aroma, luz, metales,

Fueran pequeños barcos que navegan

Hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,

Si poco a poco dejas de quererme

Dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto

Me olvidas

No me busques

Que ya te habré olvidado.

 

Si consideras largo y loco

El viento de banderas

Que pasa por mi vida

Y te decides

A dejarme a la orilla

Del corazón que tengo raíces,

Piensa

Que en ese día,

A esa hora

Levantaré los brazos

Y saldrán mis raíces

A buscar otra tierra.

 

Pero

Si cada día,

Cada hora

Sientes que a mi estas destinado

Con dulzura implacable.

Si cada día sube

Una flor a tus labios a buscarme,

Ay amor mío,

En mi todo ese fuego repite,

En mi nada se apaga ni se olvida,

Mi amor se nutre de tu amor, amado,

Y mientras vivas estará en tus brazos

Sin salir de los míos.

 

Pablo Neruda, Los versos del capitán, Losada, 1961, 15° edición.