Experimentos

 

El estrés puede afectar a cualquier persona que se sienta abrumada, vulnerable, incluso a los niños de todas las edades.

Que nos quede claro, los niños se preocupan más si les ocultamos información, si nos ven angustiados, y no saben qué pasa.

Primero hay que preguntar si ellos pueden expresarse, qué saben respecto de lo que está pasando, cuáles son sus temores o dudas y luego ser lo más directos posibles, usar palabras reconfortantes y sencillas, sobre todo ser honestos con ellos. No tener temor a decir no sé. También hay que enseñarles a tolerar la incertidumbre, la preocupación, pues esto bien manejado podría reducir la ansiedad y favorecer el desarrollo de la resiliencia, que es sobreponerse y salir adelante después de experimentar una situación difícil como lo es el cambio de estructura de vida que estamos viviendo en todo el mundo.

Recuerda que cierto nivel de estrés en la vida diaria es normal; reconoce junto a tu niño que a veces está bien sentir enojo, temor, soledad o ansiedad, que otras personas comparten esos sentimientos y que hay manera de sacarlos sin dañarse o dañar a otros.

A medida que los niños crecen, el tiempo de calidad con ellos es importante. Para algunas personas, realmente es difícil el manejo del trabajo y el jugar con sus hijos en especial cuando ellos mismos han tenido un día estresante. Pero expresar interés verdadero por cómo estuvo el día de tus hijos les demuestra que, para ti, ellos son importantes y te interesas. Hagamos un esfuerzo por enfocarnos y demostrar verdadero interés, vale la pena.

El estrés de los niños no sólo puede aumentar por lo que sucede actualmente en su vida. ¿Tus hijos escuchan cuando hablas sobre tus problemas en el trabajo, te preocupas por la enfermedad de un pariente o discutes con tu pareja sobre problemas económicos? Los padres deben tener en cuenta la manera en que hablan sobre estos problemas cuando sus hijos están cerca, porque los niños reconocerán la ansiedad de los padres y comenzarán a preocuparse quizás de una manera más intensa.

Es muy importante comprender que en estos momentos la prioridad es la salud mental de la familia, y hay que aceptar que aparecerán situaciones difíciles, reconocerlas, aceptarlas, es muy importante después gestionar los cambios pertinentes.

No nos libraremos fácil de los estragos que dejan lo impredecible en la salud, en la economía en la vida social y familiar, pero deberemos afrontar con valentía el sentirnos mal, confundidos y así también sabremos sobreponernos a las adversidades.

Los niños aprenderán que la vida tiene de todo, alegrías y tristezas y que ahora más que nunca probaremos que somos fuertes para salir adelante.