• Los médicos advierten de que el embarazo es un periodo fisiológico con numerosos cambios y en el que se modifican las necesidades nutricionales. Por tanto, durante el mismo, es tan importante tener una dieta equilibrada como beber la cantidad de líquidos adecuados, dentro de un estilo de vida activo y saludable. Además que la evolución y desarrollo del feto también se verá influida por un correcto aporte de todos los nutrientes y de un adecuado estado de hidratación.

 

  • La toma de líquidos a pequeños intervalos ayuda a prevenir la acidez y las náuseas durante el embarazo.
  • El agua facilita el flujo de nutrientes hacia el torrente sanguíneo del feto y su distribución por todo el organismo, mejora los problemas de estreñimiento habituales durante la gestación y contribuye a aumentar la cantidad de orina, lo que ayuda a depurar el cuerpo de toxinas y reduce la incidencia de cálculos renales e infecciones de vías urinarias.

 

  • La deshidratación durante el embarazo puede ser peligrosa, ya que causa dolores de cabeza, náuseas e incluso contracciones en el tercer trimestre.

 

    • Recuerda que durante la lactancia se debe incrementar el aporte de líquidos. Las modificaciones hormonales aumentan el umbral de la sed y el organismo tarda más tiempo en informar que necesita agua, por lo que se debe aconsejar beber de manera periódica, incluso antes de tener sed.

     

     

      • La retención de agua representa una alteración fisiológica del embarazo debida al descenso de la osmoralidad plasmática y la secreción de hormona antidiurética, que aumenta la necesidad de hidratación.

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