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Algunas personas saben afrontar las situaciones y salen airosas de problemas mientras otras fracasan y se hunden ante sencillos obstáculos.
A qué se debe?

Las emociones son impulsos para actuar, es decir, disposiciones para la acción. Estas tendencias biológicas que están moldeadas por nuestras experiencias pasadas y nuestra educación (la historia personal y la historia social) guían nuestras decisiones, trabajando en colaboración con la mente racional y permitiendo –o imposibilitando- el mismo pensamiento.

Peter Salovey profesor de la universidad de Yale, define la inteligencia emocional como “una parte de la inteligencia social, que concierne a la habilidad de comprender sentimientos propios y ajenos y de utilizarlos para nuestros pensamientos y acciones”. Y añade que una sociedad que no fomenta la inteligencia emocional crea individuos insatisfechos y no solidarios. A esto se le llama empatía que es la capacidad de darse cuenta de lo que sienten los demás (sin que nos lo digan). Esto exige el concurso de competencias emocionales, como la conciencia de uno mismo, manejo de la frustración, expresión de sentimientos y la capacidad de autocontrol entre otros.

Así, las personas con inteligencia emocional le prestan atención, utilizan, entienden y gestionan sus emociones. Por otro lado, estas habilidades sirven a funciones adaptativas que proporcionan ventajas para uno mismo y para los demás. Para considerar que una persona tiene alta inteligencia emocional, Salovey habla de cuatro habilidades básica

  1. Capacidad para percibir y expresar las emociones propias y ajenas correctamente.
  2. Habilidad para usar las emociones de una manera que facilite el pensamiento.
  3. Capacidad para entender emociones, lenguaje emocional, y signos emocionales.
  4. Habilidad para gestionar emociones con el fin de alcanzar metas.

Por tanto concluimos que  la inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones de la vida cotidiana, desarrollar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará más posibilidades de desarrollo personal y profesional.