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La gratitud es una de las herramientas más poderosas y efectivas para aumentar nuestra sensación de bienestar.
Según estudios científicos cultivar consistentemente la gratitud hace posible elevar nuestras emociones positivas hasta en un 25 por ciento.
Practicar la gratitud va más allá de decir gracias y consiste más bien en desarrollar un sentimiento profundo de agradecimiento con la vida. Tiene que ver con notar lo bueno que te pasa, lo que sí tienes, lo que sí puedes hacer y las personas que sí están contigo queriéndote, apoyándote y contribuyendo positivamente en tu vida. La gratitud permite ver la vida a través de un lente de abundancia, en lugar de un lente de escases.
En ocasiones, la gratitud también está en darte cuenta de lo que no sucedió, de lo que te salvaste, de lo que casi pasó pero no pasó.
Robert Emmons, Profesor de Psicología de UC Davis en California, explica que la definición de gratitud tiene dos elementos. El primer elemento es una afirmación de lo bueno y el segundo es una atribución.
Hacemos una afirmación de lo bueno cuando reflexionamos sobre nuestra vida en general o los momentos cotidianos y reconocemos las cosas lindas que tenemos y que nos pasan. Esto no quiere decir que la vida es perfecta o que no hay problemas y dificultades. Quiere decir que somos capaces de resaltar lo bueno. El secreto está en hacer pausas, observar y agradecer antes de seguir, como dice David Steindl-Rast en su conferencia de TED “Si quieres ser feliz, sé agradecido”. No te la pierdas.
Viajamos en este tren de vida en que todo tiene que ser grande, glamoroso, brilloso, monumental y espectacular si no, no importa. Nos han entrenado para pensar que una vida ordinaria no tiene chiste. Sin embargo, son los pequeños detalles ordinarios, como señala Brené Brown los que hacen una vida extraordinaria.
¿Pequeños detalles? Reírte hasta que te duela, enamorarte, agua caliente para bañarte, un café al despertar, un mensaje, un sueño bonito, las risas de tus hijos, nadie delante de ti en la fila del súper, una sorpresa, el olor de la tierra mojada. Pequeños detalles son también esos que más hacen falta cuando ya no los tienes. La imagen de tu papá leyendo el periódico, las llamadas de teléfono de tu mamá, los abrazos apretados y los besos pegajosos de tus hijos cuando eran chiquitos.
El segundo elemento en la definición de gratitud es una atribución y consiste en descubrir el origen de las cosas buenas que tienes y te pasan. Si te preguntas ¿De dónde vienen? en la gran mayoría de los casos encontrarás que detrás de cada una de tus bendiciones están las acciones de otras personas. Practicar la gratitud consiste también en agradecer lo que otros hacen o han hecho por ti. Lo chiquito y lo grande.