Estas son algunas pautas de intervención que en la mayoría de los casos ayudarán a que la dificultad desaparezca:

1. El niño siente nuestra tranquilidad, tú le transmites tu tranquilidad y seguridad pues es más fácil lograr la separación sin ansiedad.

2. También es bueno anticiparle lo que va a suceder, a donde irá o donde se quedará.

3. Evita postergar las despedidas: despedirse en el coche o la puerta, recordarle que irás a recogerlo (o avisarle quien lo recogerá), darle la seguridad “vas a estar bien, te vas a divertir, disfruta”.

4. Evita la sobreprotección ¿Cómo se vence el miedo a esquiar? Esquiando. Pues lo mismo ocurre con las situaciones temidas por el niño. Haz que el niño se enfrente a las situaciones que le producen ansiedad. Y recuerda: Miedo evitado es miedo incrementado.

5. Apoya los intentos del niño de hacer frente a situaciones nuevas y desconocidas. Esto hará que gane en autonomía y reducirá el miedo a situaciones novedosas.

6. Evalúate. En ocasiones los adultos también tenemos miedos o situaciones que nos generan ansiedad, e inevitablemente estos miedos y ansiedades se las vamos a trasmitir al niño.

Si a pesar de todo el problema continúa, acude a un profesional que con toda seguridad sabrá cómo trabajar con el niño para hacer que poco a poco vaya enfrentándose a las situaciones que tanto teme.

“Nosotros te orientamos, tú avanzas”

aprendo-1