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¿Qué es gimnasia cerebral?

Son pequeños ejercicios físicos que ayudan en la sincronización cerebral produciendo muy buenos resultados a corto y largo plazo.

La gimnasia cerebral, logra unir el hemisferio cerebral izquierdo con el derecho apoyando así un mayor nivel de concentración, creatividad, mejorar las habilidades motrices y propiciar el aprendizaje.

Esta gimnasia para el cerebro es utilizada también como una herramienta útil para solucionar problemas de lectura, escritura, dislexia e hiperactividad.

En Inglaterra el Brain Gym se aplica a escuelas públicas donde es patrocinado por las autoridades locales, financiada por el Estado y si los profesores lo aplican a los estudiantes, cuentan como créditos extra para ellos.

La práctica beneficia no sólo a nuestro cerebro, sino a todo nuestro ser tanto en el aspecto físico como emocional y psicológico en todas las edades.

En personas de edades comprendidas entre 5 y 25 años, la neuróbica ayuda a mejorar la capacidad de atención y concentración, a través del uso de ambos hemisferios cerebrales; también permite un mayor desarrollo de la imaginación y la creatividad.

Mejora la capacidad de aprendizaje y retención de información y puede además, ayudar al cerebro a generar mejores mecanismos de estudio para obtener mejores resultados. Los ejercicios de brain gym son muy buenos para lograr una mayor seguridad de sí mismos, lo que mejora la autoestima y la autovaloración.

También mejora el rendimiento de las neuronas, aumenta nuestra memoria, la coordinación, e inclusive puede ayudar a generar mayor confianza en el individuo.

Se ha visto que en personas adultas estos ejercicios son de mucha utilidad, porque mantienen el cerebro activo y evita el desuso de las neuronas. Principalmente ayuda a prevenir Alzheimer y en personas que presentan dicha enfermedad, ayuda a controlar los efectos de ésta.

También evita el desgaste de facultades y la memoria, y combate la pérdida de motricidad en los individuos. Se ha comprobado además, que ayuda a combatir el estrés generado por el día a día.

Existe una serie de 26 movimientos corporales sencillos que ayudan a conectar ambos hemisferios del cerebro.

Aquí tienen 7 ejercicios prácticos para realizar en cualquier situación.

Recomiendan realizar los ejercicios todos los días por 30 segundos y repetir cada uno unas 10 veces. Además, antes de comenzar es necesario mantener una respiración abdominal (no toráxica) y beber un poco de agua.

1. Gateo cruzado

Tocar enérgicamente la rodilla izquierda con el codo derecho y viceversa.

  • Activa el cerebro para mejorar la capacidad media visual, auditiva, kinesiológica y táctil.
  • Favorece la concentración.
  • Mejora los movimientos oculares.
  • Mejora la coordinación.
2. La lechuza

Poner una mano sobre el hombro del lado contrario, apretándolo firme, y girar la cabeza hacia ese lado. Respirar profundamente y botar el aire girando la cabeza hacia el hombro contrario. Repetir el ejercicio con el otro lado.

  • Estimula la comprensión lectora.
  • Libera la tensión del cuello y hombros.
3. Doble Garabateo

Dibujar con las dos manos al mismo tiempo, hacia adentro, afuera, arriba y abajo.

  • Estimula la escritura y la motricidad fina
4. Botones del cerebro

Poner una mano en el ombligo y con la otra mano dibujar ‘unos botones imaginarios’ en la unión de la clavícula con el esternón (como hacia el pecho), haciendo movimientos circulares en sentido del reloj.

  • Estimula la vista
  • Mejora la coordinación bilateral.
5. Bostezo enérgico

Poner la yema de los dedos en las mejillas, simular un bostezo y hacer presión con los dedos.

  • Estimula la expresión verbal y la comunicación.
  • Oxigena el cerebro, relaja la tensión del área facial.
  • Mejora la visión.
6. Ocho perezoso o acostado

Dibujar imaginariamente o con lápiz y papel, un ocho grande ‘acostado’ (de manera horizontal: ∞). Se comienza a dibujar en el centro y se continúa hacia la izquierda, se vuelve al centro y se termina el ocho al lado derecho.

  • Estimula la memoria y la comprensión.
7. Sombrero del pensamiento

Poner las manos en las orejas y tratar de “quitarle las arrugas” empezando desde el conducto auditivo hacia afuera.

  • Estimula la capacidad de escucha.
  • Ayuda a mejorar la atención, la fluidez verbal y a mantener el equilibrio.