Enseñar a los niños a pedir perdón es enseñarles también valores como la empatía, la honestidad y el sentido de la responsabilidad. El aprendizaje del perdón de ser algo gradual, práctico y honesto.

Para que los niños entiendan la necesidad de pedir perdón, primero deben aprender a respetar los límites. Cuando se salen de esos límites es cuando deben pedir disculpas. Somos los padres los que debemos hacerles ver las consecuencias de sobrepasar esos límites sin recaer en los castigos ni remarcar en exceso su sentimiento de culpa porque podría ser contraproducente para que en el futuro reconozcan sus errores.

La mejor forma de enseñar al niño a pedir perdón es con el ejemplo. Muchos adultos también se resisten a aceptar tus errores y a disculparse. Si el niño ve que en su casa se practica el perdón, será mucho más fácil para él imitarlo. Aunque conviene recordarle que una disculpa no basta, sino que debe ser consciente del daño y no volver a repetirlo.

Un niño que sabe pedir perdón, sabrá reconocer sus errores y también responsabilizarse de ellos. Un niño que sabe pedir disculpas es, además, un niño que sabrá perdonar desde el corazón, que maneja la empatía y que tendrá en cuenta los sentimientos de los demás.

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