CUANDO NO FUNCIONA LA RELACIÓN DE PAREJA

 

Por: Lic. Paty Leal de Varés

 

 

Muchas parejas pasan muchos años en una relación destructiva sin saber cómo arreglarla o lo que es peor, pensando que todas las parejas sufren lo mismo sin atreverse siquiera a preguntar o cuestionarse qué es lo que no funciona en la relación y si esto tiene arreglo.

 

Desgraciadamente, cuando uno de los dos integrantes se atreve a buscar ayuda muchas veces es porque ya no hay nada que reconstruir o, lo que es más desgarrador, que ya se ha tocado fondo y el dolor es irreparable.

 

¿Por qué esperar a que las cosas se degraden tanto?

 

En nuestra cultura se acostumbra creer que si uno de los dos se esfuerza, pone más de su parte, y se sacrifica, las cosas se arreglarán, pero esto casi siempre empeora la situación. La espera de que el otro cambie se hace eterna.

 

Lo ideal es que ambos miembros de la pareja tengan la suficiente madurez para encarar los problemas y hablar de ellos abiertamente. Pero, ¿por qué no se habla? ¿por qué se calla? ¿por qué esperar a la destrucción, al rechazo e indiferencia, al olvido?

 

Algunos de los principales problemas que destruyen la relación de pareja son los siguientes:

 

FOBIA AL COMPROMISO

 

Muchas personas piensan que las relaciones que han tenido no han sido lo suficientemente satisfactorias y que algún día encontrarán a la persona adecuada, (siguen teniendo una y otra relación pensando que si se esfuerzan lo suficiente la encontrarán), pasando de una relación a otra e inconscientemente evitando formalizar cualquier compromiso y hacerse responsable de lo que le sucede o deja de suceder.

 

Es así como las personas quedan atrapadas en un círculo vicioso, sin final. Algunas de las trampas para que no se dé el compromiso son las siguientes:

Ø      Involucrarse con personas una y otra vez que de entrada demuestran que es imposible la relación.

Ø      Mantener varias relaciones simultáneas.

Ø      Centrarse solamente en los aspectos que los diferencian del otro y no en los que los unen y en aquellos que les enriquecen sus momentos.

Ø      Estar a la cacería permanente de las fallas en el otro.

Ø      Buscar constantes cambios de trabajo, ciudades, países, en búsqueda de algo que no llega por si solo.

Ø      No organizar sus finanzas personales y cumplir con los compromisos contraídos, o bien, seguir dependiendo de los padres.

Ø      Acostumbrarse a un ritmo de vida ajeno a las posibilidades, difícil de seguir en pareja con responsabilidades mutuas.

Ø      Tener expectativas irreales en cuanto a lo que significa ser corresponsable en la vida de pareja.

Ø      Culpar al otro de lo que sucede en su vida negativamente.

 

POSESIÓN Y DOMINIO DEL OTRO

 

Algunas personas se creen dueños de la pareja. Creen que porque tienen sentimientos por el otro, éste les pertenece y no puede sentir o desear algo diferente.

 

No consideran los sentimientos del compañero o compañera. Se convierte en una maldición acompañarse de alguien que cree que puede y tiene derecho, en nombre del supuesto amor, de dominar, de poseer y controlar al otro, física, mental, emocional y económicamente, no dando lugar a la diversidad de pensamiento, a la diferencia de opinión, a la negociación de intereses, a disentir y aún desear seguir juntos…. Este ejemplo es de ¡o todo o nada! ¡o estás conmigo o eres mi enemigo (a)!

 

DEPENDENCIA-INSATISFACCIÓN

 

Una de las experiencias más dolorosas es convivir con una persona dependiente. Estas personas tienden a confundir la dependencia psicológica con el amor.

 

Normalmente creen que aman demasiado, pero no son más que personas dependientes que se pegan como parásito al otro para satisfacer sus necesidades a costa del otro. Esto suena bastante difícil, pero desafortunadamente es una de las patologías a las que equivocadamente denominamos amor. La dependencia genera insatisfacción, porque para el dependiente nada es suficiente, la pareja no logra ser suficientemente bueno, servicial, afectivo, justo, generoso; hay carencia permanente y desequilibrio en la relación con el costo elevado como consecuencia. El dependiente culpa al otro de su infelicidad, de sus desajustes, de sus ilusiones fracturadas y expectativas no realizadas… la culpa, resentimiento e insatisfacción son ingrediente presentes en esta relación.

 

MIEDO A NO SER ACEPTADA

 

Un porcentaje alto de personas, generalmente mujeres quieren ser amadas aun y a costa de su integridad personal, de su valor y autoestima. El miedo a no ser suficientemente buena, a no generar la propia satisfacción personal, a ser adicta al maltrato y a la dependencia emocional, es un elemento destructivo en la relación consigo misma y con el otro. Cobra factura tarde que temprano.

 

 

 OBLIGACIÓN DE REFLEXIONAR

 

En la pareja, al igual que en toda relación, hay que dar y recibir. Hoy yo, mañana tú, cuyo fin es mantener la estabilidad. Sepamos ya que las desigualdades pueden dar lugar a situaciones de dominio que a largo plazo generan insatisfacción al menos en una de las dos partes.

 

Es importante convenir en que no hay una fórmula que garantiza el éxito de la vida en pareja. Cada unión se rige por unas reglas, no explicitas, pero que sirven para mantener viva (en el mejor de los casos, armónica) la relación enfocándonos en dos puntos de partida: primera, la igualdad de derechos y responsabilidades de sus miembros y segunda, la promoción de una dinámica activa, participativa y sincera en el desarrollo de la relación a lo largo del tiempo, en búsqueda del equilibrio.

 

Todos tenemos derecho a una vida digna, tenemos derecho a amar y a ser amados incondicionalmente y sobre todo a ser mejores personas y tener una excelente calidad de vida.

 

 

 

“El matrimonio es un viaje hacia un destino desconocido…

El descubrimiento de que la gente debe compartir no sólo lo

que no saben el uno del otro, sino también lo que no saben de sí mismos”.

 

                                                                                                                           Michael Ventura.

 

 

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