Añadir una comida a media mañana y otra a media tarde permite tener energía durante toda la jornada para hacer frente a la actividad diaria
La costumbre gastronómica está marcada por tres comidas diarias. El desayuno, la comida y la cena han sido tradicionalmente la principal fuente de ingestión de alimentos. Sin embargo, algunos nutriologos comienzan a cuestionar esta costumbre y apuestan por añadir dos tentempiés más a la dieta diaria: uno a media mañana y otro a media tarde. El objetivo es conseguir que el cuerpo cuente durante toda la jornada con la energía suficiente para hacer frente a la actividad diaria, además de facilitar la digestión y evitar los atracones al llegar a la comida o a la cena con gran apetito.
En el caso de las personas mayores, cuatro comidas diarias pueden ser suficientes, ya que su gasto energético es menor que el de los niños, a los que conviene acostumbrar a comer cinco veces al día y enseñarles a no abusar de alimentos ricos en azúcar, grasa o sal. Un último consejo: no hay que confundir el ‘picoteo’ con el refirigerio a media mañana y la merienda a media tarde, hay que saber que lo importante no es que al final del día se haya consumido la cantidad diaria recomendada de calorías, sino que éstas hayan estado bien repartidas de manera saludable.