Más tarde o más temprano, en algún momento de la vida (y a veces en varios momentos) cada uno de nosotros está llamado a vivir un Apocalipsis propio:
Lo que habíamos construido se desintegra, y, con ello, la identidad de quien creíamos ser hasta entonces.
Es doloroso, rudo, un hervidero de confusiones..
Sin embargo, en ese Apocalipsis está la semilla de lo Nuevo.
Pero ese Génesis necesita de nuestra Intención para germinar, requiere de nuestro cultivo. Ésa es la Oportunidad que todo Apocalipsis permite:
Una Oportunidad de ser más auténticos, de soltar lo que ya ha sido, de renunciar inteligentemente a lo que nos mantenía presos, y de comprometernos a hacer de nuestra vida algo digno y luminoso, para nosotros mismos y para los demás, con los demás…
Gracias a Marta Salazar por el mensaje.