Es cierto que muchos jóvenes saben lo que quieren ser, han tenido experiencias de acercamiento a ciertos campos de estudio o trabajo, como aquel joven que es voluntario en una ambulancia, ha tomado el curso de primeros auxilios y está entusiasmado para ser médico; o esa joven que disfruta explicando a sus compañeros los repasos del examen y se entusiasma con preparar el material para dar una clase y sueña con ser maestra; sin embargo los hay, un conjunto muy significativo de jóvenes, que no tienen ni idea de qué estudiarán, se dicen a sí mismos: ¡Qué padre ser aviador!, ¡No¡ mejor contador,  ¡Ya sé, seré artista¡ mmmmm…..

 

Lo triste para este conjunto de estudiantes, que no están seguros de lo que quieren estudiar, toman decisiones vocacionales azarosas, se inscriben en la primera carrera que se les viene en mente o buscan una escusa para entrar como: mi mamá estudio eso, o mi mejor amiga se inscribió a esta carrera o es la que me queda más cerca de mi casa o en el peor de los casos es en dónde pagan más, lógicamente en la mayoría de los casos el resultado es que no terminan por dejar la carrera a medias.

 

La causa principal de esta problemática que viven nuestros jóvenes es la inadecuada o nula orientación vocacional, como lo señala el investigador de la UNAM Díaz Cossió,  “Un 40% de los  alumnos que ingresan a licenciatura no terminan.” Esta cifra es grave porque manifiesta que de cada 10 jóvenes que tienen ilusiones de cursar una carrera, ser profesionistas realizados que aporten al progreso del país, sólo 6 terminan y los cuatro restantes se encuentran con un panorama desalentador de su moral, pérdida de tiempo y dinero; y un proyecto de vida roto.

 

Para ellos es muy útil llevar a cabo una asesoría vocacional más profunda, ayudarlos a encontrarse, conocer sus intereses, habilidades y cualidades que le permitan relacionarlo con un campo de trabajo para llevar a cabo un plan de vida y carrera.

 

 Las pruebas psicométricas tienen ese objetivo medir su nivel de inteligencia, conocer sus habilidades, personalidad e intereses vocacionales para determinar un perfil que aporte elementos de  pronóstico en  el área dónde tendrán mayores probabilidades de éxito.

 

Lo ideal sería que todos los jóvenes próximos a terminar bachillerato presentaran pruebas psicométricas y recibieran la asesoría de un profesional, puesto que aunque tengan ya definida su vocación, la reafirman y los que no la encuentren, así de esta forma se ahorra tiempo, dinero, esfuerzo y aumenta  bienestar al tener elementos claros y ponderados para la determinación de un futuro prometedor y exitoso.

 

Por Lic Lita García.

 

Próximos exámenes psicométricos en

Aprendo y Educo

Sábado 27 de Febrero 2010

 

asesorias@prendoyeduco.com

 

22.82.98.67 / 22 .82.91.00

 

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