Diferentes estilos de aprendizaje.
Detectar el
estilo de aprendizaje preferente de cada alumno resulta de gran ayuda para
desarrollar la tarea del maestro.
Cada persona
aprende de forma diferente a las demás, utiliza diversas estrategias, con
distinto ritmo y mayor o menor eficacia, aunque se tenga el mismo nivel de
instrucción, la misma edad o se estudie el mismo tema. A esto le llamamos el
estilo cognitivo, que corresponde al modo de representar, procesar y recuperar
la información que utiliza cada uno la manera en la que mejor lleva a cabo el
aprendizaje. De este modo, si se conoce el estilo cognitivo que prevalece en un
alumno, será más fácil guiarle en su tarea de aprender. Se reafirman así las
habilidades para las que está más capacitado con tareas acordes a ellas e
intentando incentivar los modos de aprendizaje que tiene menos desarrollados.
Si se conoce el
estilo cognitivo dominante en un alumno, será más fácil guiarle en su tarea de
aprender.
Hay distintos
modos de clasificar los estilos de aprendizaje, como la teoría de las
inteligencias múltiples de Howard Gardner, que identifica cómo se procesa la
información de acuerdo a la inteligencia que se emplee (lingüística, lógico-matemática,
espacial, corporal, musical, etc.), o la llamada rueda de aprendizaje de David
Kolb,
que clasifica a los alumnos según el modo que utilizan la información que
reciben en el aula 1) activos, 2) reflexivos, 3) pragmáticos o teóricos. Sin
embargo, antes de procesar o utilizar la información transmitida por el
profesor, el estudiante debe superar una fase imprescindible: seleccionar la
información que recibe. En este caso se habla del Modelo VAK de aprendizaje,
según las iniciales de cada característica, se puede distinguir entre alumnos visuales,
auditivos o kinestéticos.
El
modelo VAK de aprendizaje
El modelo VAK
(visual-auditivo-kinestético), basado en el sistema de Programación Neurolingüística
que describe cómo trabaja y se estructura la mente humana, establece tres
categorías de alumnos en función del modo en el que a éste le llega la
información que recibe del exterior:
Estudiante
visual: Aprende mejor
cuando lee o ve la información representada de alguna manera, ya sea a través
de los libros de texto, en el pizarrón o en los apuntes.
Estudiante
auditivo: Aprende mejor
siempre que recibe las explicaciones oralmente y puede repetirlas o explicárselas
a otros.
Estudiante
kinestésico: Asocia la
información que recibe a los sentidos del gusto, tacto y olfato, es decir, a
las sensaciones y movimientos corporales. Son alumnos pragmáticos que aprenden
mejor cuando experimentan la información.
Se estima que un
40% de las personas son visuales, un 30% auditivas y otro 30% kinestésicas.
Esto no quiere decir que utilicen siempre de forma exclusiva una de estas
formas para procesar la información que reciben, sino que tienen más facilidad
para retenerla y repetirla después si la adquieren por una de estas vías de
aprendizaje. Así, hay personas que tienen más facilidad para recordar imágenes
concretas, como caras o fotografías, otras que tienen más capacidad para
retener melodías, o reconocer voces y sonidos, y otras que son capaces de
aprender de forma sencilla una coreografía o realizar una actividad deportiva.
Pueden realizar cualquiera de estas actividades, aunque algunas de ellas les
resultan más fáciles que otras.
Es importante que
los maestros tengan en cuenta los distintos estilos de aprendizaje a la hora de
planificar sus enseñanzas, intentando utilizar los tres sistemas en el salón de
clase. Con los mapas
mentales, los maestros y alumnos pueden aprender a manejar indistintamente de
su estilo cognitivo preferente las diversas maneras de aprender y así
enriquecer sus conocimientos.


