Para
mis “hermanas” de toda la vida y las que tienen poco de haber entrado a
compartirla.

El tiempo pasa…

La vida pasa...
La distancia nos separa...
Los hijos crecen...
Los trabajos van y vienen. El amor pierde su lustre y languidece. Los hombres no hacen su parte...
Los
corazones se rompen. Nuestros padres mueren. Nuestros colegas se olvidan
de hacer favores. Las carreras se truncan.....
PERO... Nuestras
hermanas siguen allí, no importa cuanto tiempo haya pasado ni cuantos kilómetros
nos separen. Las amigas nunca están más lejos de lo que las podemos
necesitar...
A veces hasta romperán las reglas y caminarán a nuestro lado... o entrarán y nos sacarán cargando. Nuestras amigas, nuestras hijas, nuestras nietas...
Nueras, hermanas, cuñadas,
madres, abuelas, tías, sobrinas, primas, y familiares, todas bendicen nuestra
vida!

El mundo
no sería igual sin las mujeresy yo tampoco. Cuando empezamos esta aventura de
ser mujeres, nunca nos imaginamos las increíbles alegrías y tristezas que
encontraríamos en el camino. Ni nos imaginamos cuánto nos íbamos a
necesitar. Todos los días, nos
seguimos necesitando.


