Los niños y los problemas de concentración
Falta de concentración y los problemas
¿Cómo conseguir concentrarse en una tarea?
¿Cómo mantener el mismo grado de atención durante varias horas?
Según explica José Antonio Benavent Oltra, presidente de la Asociación Valenciana de Orientación y Psicopedagogía (AVOP), “la clave está en evitar las circunstancias que someten a la persona a interferencias"
Cuando tenemos un problema, el organismo destina automáticamente parte de nuestra bioenergía a su resolución, por lo que desciende nuestro nivel de concentración mental en las actividades que estamos realizando, tanto si son psíquicas como físicas. "Por tanto, a más problemas, más dispersión bioenergética y menor capacidad de concentración”, advierte Benavent Oltra.
Las circunstancias personales influyen de manera importante en la falta de concentración. Cuando la persona tiene un problema, resulta difícil mantener la atención en los estudios o en el trabajo y la tendencia es pasar la mayor parte del tiempo “dándole vueltas a ese problema”.
Falta de concentración y la motivación
Según Nieves Pérez, del Gabinete de Psicología Psike, lo que ocurre es que la persona se concentra, pero en su problema, que ocupa toda o la mayor parte de la atención, por lo que reconoce que “para poder centrarse en una actividad se necesita un nivel de activación y cierta motivación”. Precisamente, la falta de motivación es otro factor que influye negativamente a la hora de conseguir un grado de concentración adecuado. Esto es lo que ocurre cuando la tarea que se desempeña no es del gusto de quien la realiza o bien es monótona y repetitiva. “En la medida en que estemos menos motivados, nuestro grado de concentración será menor”, quien asegura que cuando una tarea “no da juego a la creatividad de la persona, a que pueda aportar sus propios elementos personales, el grado de concentración también baja”.














