-LIBERA LA RABIA
y tensiones que potencian la ira.
Cuando te dejas llevar por ella,
terminas afectando y deteriorando en la mayoría de los casos,
tus relaciones con los demás.
Además la ira se convierte en resentimiento
cuando la hemos acumulado por mucho tiempo,
y a quien verdaderamente acaba dañando,
es a la persona que la siente: ¡a tí mismo!.
Aprende a respirar imaginando que sale de tí,
con cada respiración.
Practícalo hasta que te sientas mejor.


