Los neurólogos han descubierto que cuando desarrollamos concientemente hábitos nuevos, creamos caminos sinápticos paralelos, e incluso células cerebrales completamente nuevas, que pueden llevar a nuestros hilos de pensamiento, por caminos nuevos e innovadores.
De hecho, entre más cosas nuevas probemos, mientras más salgamos de nuestra zona de comodidad, más inherentemente creativos nos volvemos, tanto en nuestro lugar de trabajo como en nuestra vida personal.
Siempre que iniciamos un cambio, incluso uno positivo, activamos el temor en nuestro cerebro emocional. Si el miedo es lo suficientemente grande, la respuesta tipo ‘pelear o huír’ se disparará y escaparemos de lo que intentamos hacer.
Los cambios pequeños no desencadena la reacción de pelear o huir, sino que más bien nos mantienen en el cerebro racional, donde tenemos acceso a la creatividad y naturaleza juguetona”.


