El perdón es como una semilla, no se da de un momento a otro, es todo un proceso, con la misma magia que se ve un frijolito convertirse en planta.
La magia de su poder radica en el alejamiento de nuestro egocentrismo, que castiga al que lo sufre, nos despoja de la fuerza y la confianza, quedando a merced de un interminable miedo por nuestro yo, quien hace de sí el centro de todo, no encuentra la forma de escapar del temor por sí mismo.
El perdón tiene la magia de despedir, de completar duelos, de poder cerrar ciclos, porque la vida en un constante avance y por lo mismo una constante despedida y un continuo entrar en el tramo de la vida que sigue, pero si lo hacemos con la mirada vuelta hacia el pasado, se frena la energía, la despedida solo se logra si estás en buenos términos, de otra manera la iremos arrastrando por el presente como una carga pesada que amargará nuestro futuro.
Sin embargo nos preguntamos ¿por qué algunas personas se resisten a la magia del perdón y prefieren vivir encarceladas en sus temores? Porque si la cárcel se abriese tendrían que reflexionar y decidir qué hacer, hacia dónde encaminarse y sobre todo asegurar por sí mismos su existencia.
Nada se logra cavilando sin cesar quién fue el primero en ofender, solo logramos que las raíces del odio continúen ramificándose, haciendo cada vez menos posible el arrancarlas, tampoco tiene sentido detenerse a calcular las deudas de unos a otros, solo tiene sentido el acto del perdón, un proceso que alivia, descarga nuestra conciencia, quien logra perdonar sinceramente, traza una línea final y limpia, lo que hace posible las despedidas y tomar el propio camino sin lastres, en eso consiste la magia del perdón.
Dra Nadia Márquez.
Especialista en el tema.
Próximamente tendremos un taller sobre El Perdón en Aprendo y Educo ¿ DESEAS MÁS INFORMES?.


