Por Ana Gabriela Robles
Los alimentos orgánicos cada día ocupan mayor espacio en los anaqueles y en el interés de las personas. Es un término que no escuchábamos hace unos años y ahora se ha colado a nuestras vidas de una manera muy silenciosa y para nuestro beneficio. Han pasado de ser la onda alternativa de un puñado de agricultores y consumidores a una moda de estatus entre sus nuevos adeptos.
Orgánicos, ¿por qué?
El origen de este tipo de alimentos nace de la conciencia y documentación del estado de contaminación de suelos y aguas a raíz de un uso excesivo de pesticidas, herbicidas y agroquímicos encontrados en los campos de cultivo y cuerpos de agua aledaños.
Esta contaminación a los sistemas de vida del planeta se ve reflejada en los cuerpos de todos los organismos vivientes desde peces, mamíferos y aves silvestres hasta los seres humanos. Hay un libro muy interesante llamado Primavera Silenciosa escrito hace 40 años por Rachel Carson en el que se describe con lujo de detalle como sucede este proceso y el tipo de sustancias toxicas que entonces comenzaron a circular por la Tierra.
No solo en la producción de vegetales encontramos esta situación, también esta en juego la salud en las granjas y ranchos ganaderos ya que la producción “tipo fábrica” a la que son sujetos los animales, incorpora antibióticos y en algunos casos hormonas de crecimiento que terminan por afectar la salud de quien los consume.
Si a esto le sumamos el cambio en la oferta alimenticia durante los últimos 50 años donde encontramos enlatados, congelados y procesados con un alto grado de conservadores, colorantes y aditivos, tenemos circulando en nuestro cuerpo una serie de sustancias inimaginable.
Aunque existen posturas extremas hacia los dos sentidos con respecto a los efectos en la salud que todo esto provoca, lo cierto es que hoy hay mas comida que nunca y los seres humanos estamos peor nutridos.
¿Salud o moda?
La realidad es que los alimentos orgánicos son una excelente opción para la salud humana y para la salud del planeta, sobre todo cuando esto se da en una economía de escala que permite fortalecer las redes de productores locales y cuando se genera diversidad de cultivos que favorezcan la diversidad biológica también.
La producción orgánica implica un proceso agrícola libre de pesticidas en el que se genera un ciclo virtuoso ya que se enriquece el suelo, los alimentos y se generan condiciones de vida saludables para los campesinos y las especies de flora y fauna silvestres que viven en las zonas circundantes a los campos de cultivo.
Claro que hay de orgánicos a orgánicos y esto depende del tipo de certificación que se tenga ya que el nivel de agregados químicos - herbicidas o pesticidas- que se puede utilizar en los cultivos depende mucho del organismo certificador. Algunos organismos son más permisivos mientras que otros son muy exigentes.
Lo cierto es que los orgánicos son ya una moda y se están cultivando cosechando vendiendo y solicitando cada vez mas en mas lugares. Hay que cuidar que el movimiento conserve los valores que lo originaron para generar condiciones de vida para todos en el planeta. Que no se vuelva una moda pasajera o un producto de acceso solo a quien puede pagar el sobre precio.
Son una buena inversión para la salud humana y del planeta.


