Compra inteligente:
Es una buena relación de beneficio ganar-ganar para todos los involucrados.
Cuando compramos algo lo hacemos por necesidad, por estatus o por inversión, pero lo importante es saber lo que verdaderamente adquirimos. Comprar además de la transacción económica que se lleva a cabo entre las partes tiene una serie de implicaciones que van más allá y en las cuales raramente pensamos.
Una empresa verdaderamente responsable en lo social, que contrata y paga un salario y prestaciones justas y provee de los elementos de seguridad adecuados para que sus a sus empleados puedan trabajar y desarrollarse profesionalmente.
Trata y paga con responsabilidad a sus proveedores estableciendo relaciones comerciales que les beneficien a ambos ayudándolos a crecer.
Busca la manera de que sus insumos vengan de extracciones sustentables y/o de procesos de generación que produzcan el menor impacto negativo al ambiente.
Todo esto considerado dentro de un entorno en donde hay políticas estrictas de un buen manejo de los energéticos, el agua y los desechos que se generan en el proceso.
Además de una relación sana con la comunidad en la que se inserta.
La realidad es que cada ves que gastamos un peso decidimos de manera silenciosa el mundo que queremos para nuestro presente y forjamos los cimientos de lo que viviremos en el futuro.
La diferencia entre un mundo sustentable que tenga prácticas de manejo adecuadas a la capacidad de regeneración de la Tierra, en el que los procesos productivos imitan a los ciclos naturales del planeta o un proceso lleno de chimeneas contaminando, de ríos sucios, de campos estériles.
La pregunta de fondo respecto a nuestras prácticas de consumo es ¿qué queremos para nuestra vida como seres humanos en el planeta Tierra? Me imagino que todos contestaremos cosas muy positivas. Entonces tenemos la responsabilidad, como participantes activos de las economías, comprar de manera inteligente.
Ver que en cada compra impactamos a un sinnúmero de relaciones en las que recae algo de responsabilidad al avalarlas con nuestra preferencia. Cada peso apunta hacia el mundo que sustenta los valores de las empresas, comercios y servicios que las ofrecen en el mercado. Como consumidores, podemos de manera silenciosa pero informada restablecer nuestras relaciones con el mundo en relaciones sanas, responsables y que apunten a una mejor vida para todos.



1 Comentarios
Muchas gracias por tu escrito, y no podría estar más de acuerdo contigo.
A veces, cuando tenemos frente a nosotros digamos un bote de mermelada, podemos simplemente comprar el que "se vea más bonito" o si a caso el "más barato". Pero no pensamos en el impacto que su compra tiene... ¡para todo el planeta!
Por ejemplo: comprar envases de vidirio (¡que siempre se recicla) vs. pvc o plásticos muy procesados; comprar productos de empresas mexicanas, socialmente responsables, o comprar el que "está de moda".
Nuestras acciones afectan nuestra vida hoy, y más aún, el planeta que les dejaremos a nuestros hijos mañana.
¡Unámonos al reto de ser consumidores responsables! ¡Nuestro dinero es nuestra voz!
Escrito por Alicia Contró de Senicero | 18 de Septiembre 2007 a las 08:06 PM | Permalink