Sobre el "qué dirán"...
Cuando en las Tradiciones de Sabiduría se habla de que el ser humano necesita trabajar sobre sí mismo para lograr "libertad interior", esa expresión, -que puede parecer abstracta-, es bien concreta: cada uno de nosotros tiene como tarea liberarse de las numerosas cárceles que maniatan la expresión de nuestra verdadera identidad. Una de esas cárceles es el miedo al "qué dirán": en una persona común, la mirada de los otros tiene enorme peso: ser aprobado, admitido, reconocido... Por lo tanto, invierte una enorme cuota de energía en sostener una determinada imagen para no ser rechazado, excluido, criticado... Sin embargo, el sostenimiento de esa imagen nos roba la posibilidad de elegir con libertad, decidir sin condicionamientos externos, ser espontáneos sin temer el ridículo.
La persona que aspira a esa libertad interna debe prepararse a que, en alguna medida, sea criticada por sus decisiones: siempre habrá alguien que condene o repruebe lo que hacemos en esta vida.
¿Estamos dispuestos a no desviar nuestro rumbo por ello?
Maslow (uno de los pioneros de la Psicología Transpersonal) decía que un terapeuta debe preparar a su paciente para ser en alguna medida "impopular" (esto es, a tomar el riesgo de que, si se atreve a ser quien realmente es, eso no le guste a muchos otros). Sólo así podemos cumplir con nuestro real destino esencial, en lugar de actuar teniendo como principal parámetro las expectativas de los demás...
Según los Sufis, hay tres rangos para observarse a sí mismo:
*Lo que UNO ES,
*Lo que UNO CREE QUE ES
*Lo que UNO CREE QUE LOS DEMÁS CREEN QUE UNO ES.
Complejo, ¿verdad? En el trabajo sobre sí se van atravesando estas tres capas internas. La mayoría de las personas, en cambio, vive de acuerdo a la segunda y la tercera variable.
Gracias a Marta Salazar de Ayala.


